martes, 7 de octubre de 2008

Bailes de reguetón y “perreo” transforman las noches limeñas


Bailes de reguetón y “perreo” transforman las noches limeñas


Por: Carlos Burgos Quevedo


Lima.- Las noches limeñas que hasta hace poco transcurrían tranquilas en las “peñas”, con música de cajón y guitarra, fue rota por el “reggaetón” y el “perreo”, ritmos que tomaron por asalto las discotecas.


La armonía de la “Marinera”, un baile del norte peruano, parecido a la jota aragonesa, y el lustre arrancado a los pisos por los zapateos con música afro-peruana varió por los movimientos más escandalosos, según la Iglesia católica.
El distrito costero de Barranco intenta, con su aire bohemio y romántico, escapar a la agitada vida nocturna de otras zonas capitalinas donde el vino, la cerveza y la droga corren desenfrenadamente.
“Las Peñas es para los viejos, para los carcamanes (antiguos). Nosotros preferimos el reguetón y el perreo. Hay más emoción en esto que escuchar a alguien tocar un cajón o una guitarra”, afirma a Notimex la joven universitaria Laura Bea Jáuregui.


Visiblemente sudorosa, con la ropa pegada, contorneándose y con un vaso de cerveza en la mano, esta joven de la Universidad de San Marcos afirma desde la discoteca “Don Jijuna” que no tiene porqué ocultar sus preferencias o sentirse estigmatizada.
“Se dice que esta música (el reguetón) es para los marginales, pero ahora hasta los pitucos (ricos) bailan perreo. La sociedad es hipócrita y si al principio reniega de algo luego termina aceptándolo”, manifestó visiblemente mareada.
El furor del “perreo” ha sido tal que el congresista independiente Víctor Valdez intentó que el Legislativo diera una ley que prohibiera el baile conocido como “sexo con ropa”.


“En ese baile hay una especie de perversión de los jóvenes. Se les incita a tener sexo desde muy chicos”, dijo Valdez al intentar justificar su prohibición que finalmente no prosperó.
El cardenal peruano Juan Luis Cipriani puso el grito en el cielo al ser preguntado sobre el tema e indicó que ese baile “atenta con las normas de la decencia y las buenas costumbres.


Dejó entrever escuetamente que se trata de un ritmo“lumpenezco”, sin ningún contenido que incita a la violencia sexual.
El perreo, una fusión de rap y reggae, más acelerado que el reguetón y cuya paternidad se disputan Panamá y Puerto Rico, es bailado con desenfado por jóvenes escolares, que dejan la mochila y se van en las tardes a las discotecas.
El llamado “baile maldito” es considerado por algunas recatadas familias limeñas como “grotesco y vulgar”, mientras el psicoanalista Fernando Maestre advierte que el roce permanente lleva a los jóvenes a una excitación genital.
Según el especialista, que todas las tardes transmite su programa “Era tabú” por Radioprogramas del Perú, dijo que hay una especie de distorsión entre el baile tradicional y el perreo que ya ocupa una alta preferencia entre los jóvenes capitalinos.


Las letras del reggaeton y el perreo hacen referencia a sexo o el amor y está lleno de modismos populares que le dan jocosidad o melancolía.
A los jóvenes no les convence la diversión de los casinos, pubs o peñas criollas donde la jarana (fiesta) es con guitarra y cajón, con valsecitos y polkas, a la usanza tradicional de la Lima antigua y prefieren el perreo y rapear con reguettón
Para ello se dan cita en las discotecas Kapital, Honey, Hangar 18, y Éxtasis (zona norte) dedicadas a este baile casi exclusivamente.
El cuerpo que es individual pasa a ser social con el perreo, un baile donde todo es mostrado a través de los movimientos y no es necesario quitarse la ropa para sentir cómo imaginariamente el cuerpo se despoja del vestido.
Con el baile del “perreo”, los jóvenes se apropian del espacio, erotizándolo, simulándo actos sexuales de forma explícita a través de movimientos y gestos concentrados en los genitales y otros puntos erógenos, mientras que el “reguetón” es más tranquilo.
Dos hombres, uno atrás y otro delante de la chica, bailan simultáneamente pero se queda el que mejor lo haga, el que mejor la haga sudar y en ese baile se actúa “sin limites”.
Parte fundamental de la vestimenta de los bailarines son las zapatillas “gigantes”, gorros, visceras y bloomers (pantimedias en la cabeza), lentes de sol, y mochilas, como un signo de autenticidad.
En la discoteca Kapital de Comas, Rosarito, una chica de 17 años de edad afirma que entre más ajustada la ropa es más “bacán” (bueno), ya que le moldea el cuerpo y hace aflorar la sensualidad, lo que atrae las miradas masculinas.
“Uso pantalones apretaditos para bailar mejor el perreo”, afirma al indicar que el perreo causa furor en la discoteca “Honey” del boulevard de Los Olivos
Los jóvenes marginales pagan entre 1 y 1.50 dólares por ingresar a las discotecas donde a cambio le dan un jugo de frutas y quien tiene más dinero puede comprar licor o cerveza.
Pero antes de ingresar a la discoteca las chicas son“manoseadas” por grotescos vigilantes que les revisan todo para evitar que ingresen navajas, botellas de licor o marihuana.
Al trasponer la entrada principal volutas de humo, luces multicolores y un ensordecedor ruido da paso a las nuevas noches limeñas donde la guitarra y los valses parecieran ser cosas del pasado.

1 comentario:

joseluiscastillejos dijo...

Sr. Carlos Burgos Quevedo. El texto
Bailes de reguetón y “perreo” transforman las noches limeñas con el cual Usted promueve su blog es de mi autoría. Sin embargo, engañosamente Usted intenta hacer creer a los lectores que le pertenece ya que le pone su firma.

Debe Usted retirar su firma ya que el copyright le pertenece a la agencia de Noticias Notimex de México que tomará las medidas del caso. De persistir en su actitud me veré obligado a entablarle un juicio por plagio lo cual se sanciona drásticamente.

El texto original está en la siguiente página.

http://joseluiscastillejos.wordpress.com/2007/03/25/bailes-de-regueton-y-perreo-transforman-las-noches-limenas/

Espero corrija esta situación.

José Luis Castillejos

joseluiscastillejos@gmail.com